¿Cómo conseguir un sistema financiero inclusivo para todos los países y comprometido con las emisiones cero?

En Europa, los objetivos del pacto verde europeo, son reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de 55% de aquí a 2030. Y para 2050, que estas emisiones sean cero. ¿Pero y el resto del mundo? Por desgracia, no todas las economías de los países del mundo están a altura de los objetivos europeos. El antiguo sistema financiero no estaba adaptado para que todos los países estuviesen comprometidos con los objetivos «Net-zero». Hoy en día esto ha cambiado y la participación de los países es muy notable en este desafío. De hecho, el NGF (the network of central banks for greening the financial system), subraya que antes solo ocho bancos formaban esta organización, cuando ahora son más de cien bancos centrales los que están en este organismo. Tenemos que empezar a ver el sistema financiero de nuestros países como una ventana que de esperanza, para acercar la solución.

Se van a introducir 130 trillones, en la economía mundial, destinados a cambiar nuestro sistema financiero para transformar los sistemas financieros en sostenibles. Pero el problema está en que no todos los países tienen economías suficientemente fuertes para asumir la transición ambiental. Dos de cada tres emisiones se producen en países desarrollados. Las islas pequeñas como Fiji, Seychelles, Filipinas, Haïti… son de los territorios que más sufren las consecuencias del pacto climático. Además que sufren muchos desastres naturales. El ministro Naadir Nigel Hamid Hassan, plateaba que Seychelles tiene una deuda de 30 millones de euros en la preservación de sus océanos contra el cambio climático y la pesca. ¿Cómo un país que no tiene un alto índice de emisión de gases tiene una deuda tan alta en preservación de sus parajes naturales? Esto se debe a que estos países sufren las consecuencias del cambio climático y que además el acceso a ayudas de fondos interterritoriales no es nada sencillo. Por eso en la COP26 se ha anunciado un incremento de presupuesto y compromiso, de organizaciones como «the pacific risk insurrance company» y «carabbiean insurrance facility». Los organismos encargados de proteger a las islas del pacífico y del caribe. El desafío de los países desarrollados no es solamente de contaminar menos sino de ayudar a los países menos desarrollados en su transición, para reparar las consecuencias que tiene su contaminación en pequeños países como Seychelles.

Por otro lado, Brasil ya ha tomado medidas para transformar su economía. Ha creado el «Green Bureau», que según Fernanda Guerrero (directora se asuntos exteriores en el banco central de Brasil), se encargará de coordinar las inversiones rurales respetando el medio ambiente. Esta iniciativa me parece fascinante, ya que el desafío para muchos países emergentes es desarrollar su sector rural respetando el medio ambiente. La clave para que todos los países puedan comprometerse con la transición económica sostenible, es que identifiquen cuáles son los sectores o cuestiones en los que necesitan ayuda. Para Indonesia, es el sector energético que necesita un empujón para que el país no dependa tanto de ello. El sector del carbón es el motor más importante de Indonesia. Sri Mulyani, ministra de finanzas de Indonesia, nos explicaba que para una transición energética efectiva y que Indonesia no dependiese tanto de las energías fósiles, se necesitarían unos 270 millones de euros. El 21% vendría de su capital, el 50% de ayudas interterritoriales y el último 29% provendría del sector privado.

Con los datos citados anteriormente es obvio que la mayoría de las ayudas a los países con economías emergentes van a provenir de los países desarrollados. Pero un error es pensar que la mayoría de estos fondos vendrán del sector público. El sector privado ha demostrado ser crucial en la lucha contra el cambio climático. Como decía Larry Fink, CEO de BlackRock (una de las empresas de gestión de inversiones mas grandes de Estados Unidos), si queremos repartir los 130 billones de euros de forma que solucionen la mayoría de los problemas posibles debemos confiar más en el sector privado. Es un error centrarnos en las administraciones y compañías púbicas para distribuir este capital ya que con los ejemplos de las Seychelles que he mencionado antes, es obvio que el sector público no se basta por si mismo para resolver la distribución del dinero. Necesita al sector privado para que el dinero se distribuya de forma eficiente, para que por ejemplo todas las gasolineras tengan puntos de recarga de coches eléctricos, para invertir en soluciones y proyectos sostenibles…

En conclusión, el cambio de nuestro sistema financiero está muy cerca, pero necesita la colaboración de todos: empresarios, emprendedores, gobernantes, países, administración públicas y ciudadanos. Los países desarrollados deben comprometerse para recaudar los 100 billones de euros por país para ayudar a los países emergentes. Y debe coordinar esta recolección y asignación de recursos económicos con el sector privado para que sea destruida de forma eficiente. De esta forma, países como Tailandia, podrán tener una economía más verde, reemplazando el carbón por una energía sostenible y que el carbón ya no sea el motor de su economía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.